El que haya estado en Londres sabrá que el transporte resulta bastante caro, si bien es cierto que realizar trayectos en los famosos buses de dos plantas solo supone un gasto de 1.30£ con la Oyster (2.30€ sin ella), pero resulta bastante lento sobretodo en hora punta. El problema es que el metro incrementa todavía más su coste durante este horario y un viaje nos puede sale tranquilamente por hasta 3 ó 4£.
La alternativa que nos propone son el alquiler de bicicletas. Con un precio muy competitivo de solo 1£ al día ó 5£ a la semana, podremos coger las veces que quedamos una bicicleta. Suelen estar bien cuidadas, el problema es encontrar donde cogerlas y donde dejarlas. Existen multitud de estaciones para estas bicis por toda la ciudad pero se encuentran todos por el centro, normalmente cerca de bocas de metro. Es importante intentar devolverlas de una pieza, ya que el pago se realiza solo con tarjeta y quedan tus datos guardados y multan de no llegar la bici en buen estado.
También tendremos que lidiarla con las máquinas que nos desprenden los códigos. A veces no tienen papel u otras se niegan a proceder con la operación por causas desconocidas, mientras te pide que introduzcas y extraigas la tarjeta continuamente. Bastante engorroso a veces.
Pero recomiendo sobretodo a los nuevos visitantes que prueben este método para visitar la ciudad. Igualmente añado que la mentalidad es bastante distinta a la de otros países y las bicis. Aquí te prohiben ir por la acera con ellas, lo cual es compresible, por su parte, los conductores de vehículos son más permisivos y esta más adaptada la ciudad.
Y si os animáis y queréis ver y vivir la ciudad de otro modo, podréis participar en la Critical Mass. Esta se realiza los últimos viernes de cada mes en Waterloo a eso de las 18:00. Congrega a una gran cantidad de ciclistas y patinadores, sobretodo en verano y permite realizar un tour por las zonas más importantes y no tanto de una forma más festiva.

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